La hipotensión o presión arterial baja ocurre cuando la presión de la sangre es inferior a 90/60 mmHg. A diferencia de la hipertensión, que daña las arterias de forma silenciosa, la presión baja suele causar síntomas inmediatos debido a que el cerebro y otros órganos no reciben suficiente sangre.
¿Qué se considera presión baja?
Médicamente, la hipotensión se define como una lectura menor a 90 mmHg de sistólica o 60 mmHg de diastólica. Sin embargo, para muchas personas sanas, una presión baja es su estado normal y no representa un problema si no hay síntomas.
Síntomas principales
- Mareos o aturdimiento
- Desmayos (síncope)
- Visión borrosa o que se desvanece
- Náuseas
- Fatiga extrema
- Falta de concentración
- Piel fría, húmeda y pálida
Tipos comunes de hipotensión
1. Hipotensión ortostática (postural)
Ocurre al ponerse de pie súbitamente después de estar sentado o acostado. La gravedad hace que la sangre se acumule en las piernas y el cuerpo no reacciona lo suficientemente rápido para bombearla de vuelta al cerebro.
2. Hipotensión posprandial
Sucede después de comer, debido a que el flujo sanguíneo se concentra en el sistema digestivo. Es más común en adultos mayores.
3. Hipotensión mediada neuralmente
Un error de comunicación entre el corazón y el cerebro que hace que la presión caiga después de estar mucho tiempo de pie o tras una experiencia emocional intensa.
Causas frecuentes
La presión baja puede ser causada por factores temporales o condiciones crónicas:
- Deshidratación: Reduce el volumen total de sangre en el cuerpo.
- Problemas cardíacos: Frecuencia cardíaca muy baja (bradicardia) o problemas de válvulas.
- Embarazo: El sistema circulatorio se expande rápidamente.
- Problemas endocrinos: Enfermedad de Addison o hipoglucemia.
- Medicamentos: Diuréticos, betabloqueadores o antidepresivos.
¿Qué hacer ante una baja de presión?
- Recuéstate: Eleva las piernas por encima del nivel del corazón para facilitar el retorno sanguíneo al cerebro.
- Hidratación: Bebe agua, preferiblemente con electrolitos.
- Aumenta la sal (con precaución): Solo si tu médico lo recomienda, un poco más de sodio puede ayudar a retener líquidos y subir la presión.
- Usa medias de compresión: Ayudan a que la sangre no se acumule en las venas de las piernas.
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